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<channel><title><![CDATA[BMC PSICOLOG&Iacute;A 633 123 465 Psic&oacute;logas en Quart de Poblet - Manises y Valencia Psic&oacute;logas On Line y a Domicilio - BLOG]]></title><link><![CDATA[https://www.bmcpsicologia.com/blog]]></link><description><![CDATA[BLOG]]></description><pubDate>Tue, 16 Sep 2025 21:20:59 +0200</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[EL IDEAL DEL AMOR ROMÁNTICO: FACTOR CLAVE DE LA DEPENDENCIA EMOCIONAL]]></title><link><![CDATA[https://www.bmcpsicologia.com/blog/el-ideal-del-amor-romantico-factor-clave-de-la-dependencia-emocional]]></link><comments><![CDATA[https://www.bmcpsicologia.com/blog/el-ideal-del-amor-romantico-factor-clave-de-la-dependencia-emocional#comments]]></comments><pubDate>Thu, 15 Feb 2018 00:29:49 GMT</pubDate><category><![CDATA[Dependencia Emocional]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.bmcpsicologia.com/blog/el-ideal-del-amor-romantico-factor-clave-de-la-dependencia-emocional</guid><description><![CDATA[       El amor rom&aacute;ntico ha sido uno de los nutrientes de la educaci&oacute;n, sobre todo de las ni&ntilde;as, las adolescentes y las mujeres en general. &#8203;En diferentes programas de televisi&oacute;n, pel&iacute;culas, novelas, series, revistas, etc. que consumen las j&oacute;venes de todo el mundo, siempre est&aacute; presente la misma estructura:1&ordm;) Conquista2&ordm;) Amor deslumbrante3&ordm;) Apasionada entrega interrumpida por grandes obst&aacute;culos, malentendidos, impedi [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-medium " style="padding-top:5px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:center"> <a href='https://www.bmcpsicologia.com/uploads/2/5/6/3/25637800/edited/candados-con-corazones.jpeg' rel='lightbox' onclick='if (!lightboxLoaded) return false'> <img src="https://www.bmcpsicologia.com/uploads/2/5/6/3/25637800/published/candados-con-corazones.jpeg?1522756851" alt="Imagen" style="width:367;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph">El amor rom&aacute;ntico ha sido uno de los nutrientes de la educaci&oacute;n, sobre todo de las ni&ntilde;as, las adolescentes y las mujeres en general. &#8203;En diferentes programas de televisi&oacute;n, pel&iacute;culas, novelas, series, revistas, etc. que consumen las j&oacute;venes de todo el mundo, siempre est&aacute; presente la misma estructura:<br />1&ordm;) Conquista<br />2&ordm;) Amor deslumbrante<br />3&ordm;) Apasionada entrega interrumpida por grandes obst&aacute;culos, malentendidos, impedimentos grav&iacute;simos<br />4&ordm;) Y despu&eacute;s de grandes sacrificios, triunfa el amor y llega la felicidad absoluta y perfecta.<br /><br />&#8203;El <strong>amor como proyecto prioritario</strong> y esencial sigue siendo fundamental para muchas mujeres, sin el cual sienten que su existencia carece de sentido, siendo este un aspecto que deja en un segundo plano, a todos los dem&aacute;s de su vida (Sanpedro, 2004).<br />Muchas mujeres buscan la justificaci&oacute;n de su existencia dando al amor un papel vertebrador de la misma, concedi&eacute;ndole m&aacute;s tiempo, m&aacute;s espacio imaginario y real, mientras que los hombres conceden m&aacute;s tiempo y espacio a ser reconocidos y considerados por la sociedad y sus iguales (Altable, 1998).<br />&nbsp;<br />El modelo cultural del amor propone la autorrenuncia a la existencia personal y el sacrificio de la autonom&iacute;a individual, en aras de convertir al otro en el centro de la propia vida. Esto es una manera de suicidio o desaparici&oacute;n de sujeto personal, cuyo lugar pasa a ser ocupado por un extra&ntilde;o &ldquo;en nombre del amor&rdquo;. Este modelo, se funde y se confunde con el modelo de amor materno filial, que impregna al g&eacute;nero femenino y termina haciendo de las mujeres madres vitalicias al servicio de cuanto ser humano despierte sus buenos sentimientos. En consecuencia, muchas mujeres se vinculan amorosamente con sus parejas como con los ni&ntilde;os: los cuidan en exceso, est&aacute;n pendientes de sus necesidades, y privilegian sus deseos. Lo cual es una manera de decir que se convierten en madres de sus amantes (Coria, 2001).<br />&nbsp;<br />El ideal de amor rom&aacute;ntico se da en la mayor&iacute;a de v&iacute;nculos amorosos conflictivos. Cuando la individualidad de la persona, con sus rasgos, sus proyectos y sus ideas, deja de ser el eje natural de su vida para que otra persona ocupe totalmente ese lugar, <strong>se produce un desequilibrio y un vaciamiento interior, la anulaci&oacute;n de la personalidad y la gestaci&oacute;n de una enorme dependencia</strong> (Ferreira, 1995).<br />Hoy en d&iacute;a, los roles tradicionales hombre-masculino y mujer-femenina, no son tan r&iacute;gidos y es posible que muchos hombres se sientan identificados con las descripciones anteriores. As&iacute; mismo, tambi&eacute;n es muy posible que muchas mujeres adopten un rol con mayor autonom&iacute;a e independencia en su vida y no se sientan identificadas con lo explicado. En cualquier caso, tanto hombres como mujeres que tengan el Ideal del Amor Rom&aacute;ntico incorporado y normalizado, tienen muchas posibilidades de desarrollar dependencia emocional.<br />El amor rom&aacute;ntico, es entendido como amor-fusi&oacute;n por el que la individualidad queda subsumida bajo un nosotros omnicomprensivo, omnipotente y totalizante (Casado y Garc&iacute;a, 2006). Frases, socialmente aceptadas, que describen esta concepci&oacute;n de amor rom&aacute;ntico:<br />&nbsp;<br />&ldquo;todo por amor&rdquo;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &ldquo;el amor lo puede todo&rdquo;<br />&ldquo;sin amor, nada tiene sentido&rdquo;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &ldquo;donde hay amor, sobran las palabras&rdquo;<br />&ldquo;soy, en la medida en que soy amada&rdquo;&nbsp; &nbsp; &nbsp;&ldquo;somos uno&rdquo;<br />&ldquo;por amor, se sacrifica, se cede&hellip;&rdquo;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &ldquo;sin ti no soy nada&rdquo;<br />&nbsp;<br /><strong>S&oacute;lo en la medida en que soy amada/o, &ldquo;soy&rdquo;</strong>; es ontol&oacute;gico: &ldquo;soy por el otro&rdquo; (aunque sea convertida/o en una alfombra) porque <strong>no ser&iacute;a nada fuera de ese reconocimiento del otro</strong>, aunque sea a trav&eacute;s del menosprecio. Con lo cual se convierte el AMOR, en una condici&oacute;n sinequanon del SER. <strong>El castigo social por no conseguir el ideal, es visto como un fracaso del ser y no como una oportunidad del ser</strong>.<br />Esto se enreda con la complementariedad m&iacute;tica que se atribuye a los amantes como mitades que se complementan por medio de la pareja (la media naranja), en consonancia, adem&aacute;s, con la complementariedad que se imputa a lo masculino y lo femenino.<br />Por tanto, para que una persona llegue a sumergirse en relaciones de pareja donde existe malestar emocional y ante las cuales se siente imposibilitada para ponerles fin, debido a la gran dependencia que se sustenta en las mismas, se dan las siguientes condiciones:<br />- Estereotipo femenino (tolerancia, pasividad, sumisi&oacute;n) complementario del masculino (actividad, independencia, dominio)<br />-&nbsp; Ideal del amor rom&aacute;ntico<br />&nbsp;<br />La<strong> dependencia emocional:</strong> Se define como un <strong>patr&oacute;n persistente de necesidades emocionales insatisfechas que se intentan cubrir desadaptativamente con otras personas</strong>. Necesitan excesivamente la aprobaci&oacute;n de los dem&aacute;s, sus relaciones suelen ser exclusivas y &ldquo;parasitarias&rdquo;. Su deseo de tener pareja es tan grande, que se ilusionan y fantasean enormemente al comienzo de una relaci&oacute;n o cuando aparece una persona interesante. Generalmente adoptan posiciones subordinadas en las relaciones, que se pueden calificas de &ldquo;asim&eacute;tricas&rdquo;, dicha subordinaci&oacute;n es un medio, no un fin. Sus relaciones no llenan el vac&iacute;o emocional que padecen, pero s&iacute; lo aten&uacute;an. La ruptura de la relaci&oacute;n, les supone un aut&eacute;ntico trauma, pero sus deseos de tener una relaci&oacute;n son tan grandes, que una vez han comenzado a recuperarse buscan otra con el mismo &iacute;mpetu. Presentan cierto d&eacute;ficit de habilidades sociales. Poseen una autoestima muy pobre y un autoconcepto negativo no ajustado a la realidad. (Castell&oacute;, 2005).<br />Las personas dependientes emocionales tienen una autoestima deficiente, un sentimiento continuo de soledad y una insaciable necesidad de afecto que les conduce a emparejarse con personas explotadoras, que les maltratan y no les corresponden.<br />&nbsp;<br />La dependencia emocional se sit&uacute;a en el extremo de un continuo basado en un rasgo adaptativo, que es la vinculaci&oacute;n interpersonal. As&iacute;, tener cierta dependencia emocional es frecuente e incluso deseable, igual que sucede con el narcisismo, la suspicacia o la introversi&oacute;n.<br />&nbsp;<br /><br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El Sistema Sexo-Género. Masculinidad vs. Feminidad]]></title><link><![CDATA[https://www.bmcpsicologia.com/blog/el-sistema-sexo-genero-masculinidad-vs-feminidad]]></link><comments><![CDATA[https://www.bmcpsicologia.com/blog/el-sistema-sexo-genero-masculinidad-vs-feminidad#comments]]></comments><pubDate>Mon, 09 Mar 2015 00:25:25 GMT</pubDate><category><![CDATA[El Sistema Sexo-G&eacute;nero. Masculinidad vs. Feminidad]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.bmcpsicologia.com/blog/el-sistema-sexo-genero-masculinidad-vs-feminidad</guid><description><![CDATA[&nbsp; Desde que nacemos, e incluso antes, la diferencia anat&oacute;mica de nuestros &oacute;rganos sexuales es percibida e interpretada socio-culturalmente de modo que se atribuye una significaci&oacute;n diferencial a esa diferencia sexual entre hombres y mujeres, que determina nuestra subjetividad ps&iacute;quica, corporal y social de manera tambi&eacute;n diferenciada. Pero el car&aacute;cter de este conjunto de significaciones diferenciadas no es imparcial, es decir, esta diferencia interi [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:justify;"><span style="color:rgb(42, 42, 42); font-weight:400"><span style="color:rgb(42, 42, 42); font-weight:400"><span style="color:rgb(42, 42, 42); font-weight:400"><span style="color:rgb(42, 42, 42); font-weight:400"><span style="color:rgb(42, 42, 42); font-weight:400"><span style="color:rgb(42, 42, 42); font-weight:400"><span style="color:rgb(42, 42, 42); font-weight:400"><span style="color:rgb(42, 42, 42); font-weight:400"><span style="color:rgb(42, 42, 42); font-weight:400"><span>&nbsp; </span></span></span></span>Desde que nacemos, e incluso antes, la <strong>diferencia anat&oacute;mica de nuestros &oacute;rganos sexuales</strong> es percibida e interpretada socio-culturalmente de modo que se atribuye una <strong>significaci&oacute;n diferencial</strong> a esa diferencia sexual entre hombres y mujeres, que determina nuestra <strong>subjetividad</strong> ps&iacute;quica, corporal y social de manera tambi&eacute;n <strong>diferenciada</strong>. Pero el car&aacute;cter de este conjunto de significaciones diferenciadas no es imparcial, es decir, esta diferencia interiorizada no es neutra, sino que <strong>establece</strong> una <strong>asimetr&iacute;a de poder</strong> entre los sexos que resulta as&iacute; <strong>naturalizada</strong>. </span></span></span></span><br /><br /><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span><span>En la mayor&iacute;a de sociedades es aceptada la concepci&oacute;n de <strong>&ldquo;sexo&rdquo;</strong> referida a las caracter&iacute;sticas biol&oacute;gicas (cromos&oacute;micas, gonadales, hormonales y anat&oacute;micas) y en relaci&oacute;n a la sexualidad y procreaci&oacute;n, englobando procesos de sexuaci&oacute;n prenatales y el posterior desarrollo psicosocial de mujeres y hombres. </span><span>As&iacute; se distinguen dos sexos; var&oacute;n y mujer que constituyen dos categor&iacute;as mutuamente excluyentes.</span></span></span></span><br /><br />&nbsp; </span></span></span>Los cuerpos sexuados son sexualizados, en base a esa diferencia sexual inicial, por la acci&oacute;n constante del sistema social y cultural que no es otro que el <strong>sistema patriarcal</strong> que impone unas significaciones determinadas a trav&eacute;s de un proceso de naturalizaci&oacute;n, normativizaci&oacute;n y somatizaci&oacute;n que da como resultado el g&eacute;nero.<br /><br />&nbsp; Para lograr entender el complejo entramado de relaciones imbricadas en la organizaci&oacute;n, internalizaci&oacute;n y perpetuaci&oacute;n del orden patriarcal, va a ser central la articulaci&oacute;n de los conceptos de <strong>g&eacute;nero</strong> y <strong>sistema sexo-g&eacute;nero</strong>.<br /><br />&nbsp; El <span><span><span><span><strong>g&eacute;nero</strong></span></span></span></span></span></span><span><span><span><span><span><span><strong><span><span><span><span><span><span> </span></span></span></span></span></span></strong><span><span><span><span><span><span><span>se define</span></span></span></span></span></span> </span></span></span></span></span><span><span><span><span><span><span><span><span>(Gayle Rubin,1975)</span></span></span></span>&nbsp; como como &ldquo;una divisi&oacute;n de los sexos socialmente impuesta. Es un producto de las relaciones sociales de sexualidad&rdquo;. Esto supone que cada uno/a de nosotros/as nos vemos empujados/as socialmente a identificarnos con un g&eacute;nero en contraposici&oacute;n con el otro, favoreciendo una ampliaci&oacute;n de las diferencias y una supresi&oacute;n de las semejanzas entre los sexos, y reprimiendo los rasgos &ldquo;femeninos&rdquo; en los varones y los &ldquo;masculinos&rdquo; en las mujeres. Esta divisi&oacute;n dicot&oacute;mica (masculino/femenino), basada en el dimorfismo sexual (hombre/mujer), se refleja en dos aspectos concretos: divisi&oacute;n sexual del trabajo y heterosexualidad obligatoria, y ambas se apoyan en la idea de la supuesta &ldquo;complementariedad natural&rdquo; de los sexos. </span><br /><br />&nbsp; <span><span>El </span></span><span><span><strong>sistema de sexo-g&eacute;nero</strong> se utiliza</span></span><em><span>&nbsp;</span></em><span> para referirse al conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad biol&oacute;gica en productos de la actividad humana, y en la cual se satisfacen las necesidades humanas as&iacute; transformadas.</span><br /><br />&nbsp; </span></span></span>El <strong>g&eacute;nero</strong> es tanto un rol como una identidad, la feminidad/masculinidad es un principio organizador de la subjetividad. Por consiguiente, el g&eacute;nero como construcci&oacute;n sociocultural sobre la base biol&oacute;gica, es definido como un &ldquo;deber ser&rdquo; subjetivo y social, que atendiendo al sistema de valores y creencias que cada cultura construye en torno al binarismo sexual, establece los comportamientos, sentimientos, pensamientos y acciones de las personas, y establece los espacios sociales y personales que puede ocupar cada cual, dando lugar a la representaci&oacute;n de los sexos mediante dos pares opuestos y complementarios. Por todo ello, cuando hablamos de g&eacute;nero estamos hablando de un sistema de relaci&oacute;n entre los sexos, la cultura marca a los sexos con el g&eacute;nero y el g&eacute;nero marca la percepci&oacute;n de todo lo dem&aacute;s: lo social, lo pol&iacute;tico, lo religioso, lo cotidiano, con caracter&iacute;sticas multicomponenciales&rdquo;, y esto constituye el <strong>sistema de sexo-g&eacute;nero</strong>.</span><br /><br /><span>&nbsp; </span><span>Nuestra percepci&oacute;n e identificaci&oacute;n con un sexo determinado, conforma nuestra <strong>identidad sexual</strong>, que lleva impl&iacute;cito una serie de normas sociales referentes a c&oacute;mo debemos comportarnos, pensar o sentir en base al sexo; la interiorizaci&oacute;n de estas normas ser&iacute;a la <strong>identidad de g&eacute;nero</strong>. En nuestras sociedades occidentales, el g&eacute;nero impone que los hombres sean fuertes, independientes y competitivos, mientras que las mujeres deben ser pasivas, dependientes y sumisas, que fundamentalmente tengan como deseo y objetivo la maternidad, y que, por supuesto, ambos sean heterosexuales; son los <strong>roles de g&eacute;nero</strong>, que definen socialmente la masculinidad y la feminidad, y que vinculados a la divisi&oacute;n sexual del trabajo, favorecen la <strong>asimetr&iacute;a de las relaciones de poder entre hombres y mujeres.</strong></span><br /><br />&nbsp; <span><strong>Masculinidad y feminidad</strong> son dos caras de la misma moneda, definidos por oposici&oacute;n en el sistema patriarcal. Por tanto, se suponen dos sexos; hombre y mujer, y tradicionalmente, tambi&eacute;n, dos g&eacute;neros correspondientes a cada uno de los sexos; masculino y femenino, que se traduce en dos &uacute;nicas opciones mutuamente excluyentes. Esta concepci&oacute;n limita las manifestaciones de aquellas identidades no acordes con esta clasificaci&oacute;n, generando en muchas ocasiones malestar corporal, ps&iacute;quico e interpersonal en aquellas personas que difieren de la norma sociocultural impuesta y discriminaci&oacute;n social hacia ellas.</span><br /><br /><span>Esta categorizaci&oacute;n dicot&oacute;mica masculinidad/feminidad da lugar a la <strong>divisi&oacute;n sexual del trabajo</strong>, de manera que un hecho biol&oacute;gico diferencial acaba siendo el origen y explicaci&oacute;n de las diferencias psicol&oacute;gicas y sociales, produci&eacute;ndose as&iacute; una reducci&oacute;n al orden biol&oacute;gico que justifica la necesidad de un cierto orden social. La conformaci&oacute;n de la identidad de g&eacute;nero en base a ese ordenamiento psicosocial dicta unos <strong>roles de g&eacute;nero</strong> que modelan la conducta y unos <strong>estereotipos de g&eacute;nero</strong> que delimitan posiciones de identidad. Esta conformaci&oacute;n conlleva una coherencia de g&eacute;nero que individualmente no siempre es reconocida, lo que genera angustia y conflicto en la identidad sexual y de g&eacute;nero de los individuos.</span><br /><br />&nbsp; <span>A pesar de que en la actualidad se da la posibilidad de una mayor flexibilidad y heterogeneidad en los mismos, siguen en el imaginario cultural de los sujetos como modelos normativos, validados y aceptados socialmente.</span></span></span><br /><br /><span><span><span>&nbsp; </span></span></span> <span>Es importante que hombres y mujeres seamos conscientes de que hacer un mundo m&aacute;s humano, m&aacute;s justo e igualitario es responsabilidad de ambos sexos. Todos perdemos en un mundo que limita nuestras potencialidades, por tanto, la incorporaci&oacute;n de las mujeres a espacios considerados tradicionalmente &ldquo;masculinos&rdquo;, tiene que ir acompa&ntilde;ada, de manera paralela, con el ingreso de los hombres a espacios considerados &ldquo;femeninos&rdquo;. Lo que entendemos por masculino o femenino, en realidad son caracter&iacute;sticas humanas que tanto hombres como mujeres podemos desempe&ntilde;ar, pero para ello debemos romper los moldes de g&eacute;nero que nos constri&ntilde;en. </span>S<span>e trata de derrumbar las definiciones, artificiales, en cuanto socialmente definidas, de "masculino" y "femenino".</span></span></span></span></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>